Poner en marcha una LFC no es fácil porque parte de un trabajo global en el que son partícipes todos los actores principales de una obra como esta, desde los coordinadores de la obra civil hasta los responsables en dietética y nutrición. Pero una vez se ha puesto en marcha, la LFC es un proceso llamado a la mejora constante y en este aspecto la formación integral y continuada es primordial. Al igual que en su planteamiento, la formación no atañe sólo al personal directamente implicado en este proceso, sino a la globalidad de personal dependiente. Personal de hostelería, de dietética, de enfermería o de Gestión informática forman grupos susceptibles de recibir formación continua para mejorar la gestión global de la LFC. Del mismo modo, cada centro tendrá su propia idiosincrasia, factores que lo hacen diferentes al resto. La formación también deberá contemplar estos aspectos para hacer una oferta formativa ajustada y personalizada a cada cliente. El objetivo de la formación será garantizar que cada persona realice su función de manera óptima garantizando los cumplimiento de los protocolos y la normativa de Seguridad Alimentaria.
Una vez puesto en marcha el Sistema bajo la tutela de nuestros profesionales será necesario hacer un seguimiento cuidadoso. Las auditorías se convertirán en una herramienta obligada para garantizar una gestión cuidadosa del Sistema, teniendo siempre presentes los siguientes objetivos:
Entre otros parámetros, las auditorías evaluarán el seguimiento que se hace del MOF (Manual de Organización de Funcionamiento), el confort y calidad de trabajo, el coste o las condiciones de seguridad.

